Yoga para tus Ojos

Te puede parecer divertido que se hable de yoga para los ojos. Pero al igual que tu cuerpo, los globulos oculares se mueven por medio de músculos que se contraen y se elongan.

Piensa en tu cuello. Cuando estás mucho tiempo con la vista fija en el ordenador, tu cuello comienza a ponerse tenso hasta que te produce dolor. El dolor de cuello es significativo, pues sus músculos son grandes y fuertes. Lo mismo sucede con tus ojos, pero como sus músculos son pequeños no producen tanto dolor, pero esto no quiere decir que no se cansen.  Haz los ejercicios recomendados  y verás como al terminar tus ojos estarán descansados.

Estos ejercicios los puedes hacer en cualquier lugar. En tu casa, oficina o escuela.

Es posible que algún ejercicio te produzca dolor. Es normal. Tus ojos no están acostumbrados a ir tan lejos hacia arriba, abajo o a los lados. Esfuérzate por hacerlos bien y nota la diferencia cuando termines.

Ejercicio 1.   Siéntate con ambos brazos extendidos, puños cerrados y los pulgares hacia arriba. Lleva tus brazos hacia atrás, hasta el punto donde moviendo tus ojos apenas puedas ver el pulgar. Lleva tus ojos hacia el otro lado y ajusta el otro puño. Haz un esfuerzo por llevar los ojos lo más hacia los lados que te sea posible.

Ahora ve de lado a lado despacio. Coordina el ejercicio con tu respiración, cuando vayas hacia la derecha inhala y cuando vayas hacia la izquierda exhala.


Repite 10 veces.



Ejercicio 2

Lleva los ojos lo más arriba que puedas y después lo más abajo posible. Nuevamente coordina con tu respiración con el ejercicio.  Inhala cuando subes los ojos, exhala cuando los bajas.

22-1  22-2

Repite 10 veces.


Ejercicio 3.

Con tus dedos índice y pulgar de cada mano, pellizca tus cejas. Recorre toda tu ceja de adentro hacia afuera. Hazlo 5 veces.  Si tu ceja no está completa pues te las depilas, recorre toda la línea donde originalmente estuvieron.

Ejercicio 4.

Tapa tus ojos con tus manos, pero mantenlos abiertos. Trata de cubrir toda la luz, es decir, que no pase nada de luz. Enfócate en la oscuridad que ves, recuerda que tus ojos están abiertos pero ves todo oscuro. Este ejercicio es más fácil de hacer donde hay menos luz.

Ejercicio 5.


Reserva este ejercicio para tu casa.  Haz este ejercicio en la noche con la luz apagada y de preferencia que haya muy poca luz o totalmente a oscuras. Siéntate en el piso y pon una vela a la altura de tus ojos.

Mira fijamente a la llama de la vela. No parpadees. Trata de mantener la mirada fija en la llama. No importa si tus ojos lagrimean.  No muevas la cabeza ni los ojos.

Después de unos minutos la silueta de la flama quedará grabada en tu retina. Cierra los ojos y lleva tus globos oculares hacia arriba, como si quisieras ver hacia el centro de tu cerebro.  Si haces bien este ejercicio la llama parecerá que está en tu entrecejo, adentro. Es un ejercicio destinado a hacerte más intuitivo.

También es un ejercicio que detiene el deterioro de la vista. Si no usas lentes y sientes que ya necesitas o si usas lentes y sientes que la graduación ya no es suficiente, haz este ejercicio cada noche hasta que tu vista se recupere.

Si consigues una vela de color verde oscuro o negra es mejor. El color no significa nada en particular. El ejercicio es más efectivo pues la llama se ve mejor cuando la vela no es blanca.




Cristina Masip

Profesora de la Técnica Alexander y Método Bates.

Tel. 695.82.08.24



Eye damage from MSG consumption

Controversy surrounding food additive E621, otherwise known as monosodium glutamate – a common flavour enhancer – was re-ignited this week when a Japanese researcher suggested that consuming too much of the ingredient could make you go blind.


Researchers at Hirosaki University in Japan have found that rats fed on diets high in MSG suffer vision loss and have thinner retinas. Glutamate is an amino acid that acts as a neurotransmitter. It has already been shown to cause nerve damage in experiments where it is injected directly into the eye.

Monosodium glutamate (MSG), a sodium salt of the amino acid glutamic acid and a form of glutamate, is used as a flavour enhancer in a variety of foods prepared in restaurants and by food processors. While technically MSG is only one of several forms of free glutamate used in foods, consumers frequently use the term MSG to mean all free glutamate.

Its use has become controversial in the past 30 years because of reports of adverse reactions in people who have eaten foods that contain MSG. According to the US Food and Drug Administration (FDA ), research on the role of glutamate – a group of chemicals that includes MSG – in the nervous system has also raised questions about the chemical’s safety.

According to lead researcher Hiroshi Ohguro, his is the first study to show that eye damage can be caused by eating food containing MSG. A report in the New Scientist this week explains that in the study, rats were fed three different diets for six months, containing either high or moderate amounts of MSG, or none. In rats on the high-MSG diet, some retinal nerve layers thinned by as much as 75 per cent. And tests that measured retinal response to light showed they could not see as well. Rats on the moderate diet also had damage, to a lesser extent.

The researchers found high concentrations of MSG in the vitreous fluid, which bathes the retina. MSG binds to receptors on retinal cells, destroying them and causing secondary reactions that reduce the ability of the remaining cells to relay electrical signals.

Ohguro acknowledged that large amounts of MSG were used, 20 per cent of the total diet in the highest group. “Lesser amounts should be OK,” he said. “But the precise borderline amount is still unknown.”



We had the powder, now we have also the liquid

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He said the findings might explain why, in eastern Asia, there is a high rate of normal-tension glaucoma, a form of the eye disease that leads to blindness without the usual increase in pressure inside the eyeball. The higher rate, however, could also be due to genetics.

The New Scientist report continues that Peng Tee Khaw, a glaucoma specialist at Moorfields Eye Hospital in London, said the amounts of MSG in the highest diet are “a lot, lot higher than you’d eat. But if you’re a sodium glutamate junky, then you could potentially run into problems with your retina”.

And while the amount of glutamate in the rats’ diets was extremely high, lower dietary intakes could produce the same effects over several decades.

With such persuasive evidence it is clear that food processors must brace themselves for another wave of anti-MSG activity from global consumer associations. In a bid to reassure these same campaigners, food scientists must continue to investigate the impact of MSG, and free glutamates, on human health as well as looking into alternatives.

On such alternative was reported by in April this year. We reported on new research into the use of human taste and smell receptors in functional assays to screen for novel receptor activators and blockers. Senomyx, the US company that carried out the research, are hoping that their research will lead them to discover alternatives to MSG, as well as enhancers of sweet and umami tastes.

Full findings of the Japanese study are published in the latest issue ofExperimental Eye Research (vol 75, p 307). The International Glutamate Information Service meanwhile said that the allegations about glutamate ignore the wealth of scientific evidence which demonstrates the safety of glutamate.

Related topics: Science & Nutrition


Cristina Masip

Profesora de la Técnica Alexander y Método Bates.

Tel. 695.82.08.24



Wolfgang Hätscher Rosembaum es una importante figura del panorama de los educadores visuales alemanes. El es también psicoterapeuta Gestalt y ha organizado el primer congreso internacional sobre la visión holística.   En el 1998, ha recibido el  Continental-Förderpreis für Naturheilkunde, premio continental por la salud natural, por su trabajo en el campo de la visión holística. En Italia ha conducido varios talleres de profundización  sobre su aproche para el AIEV.


Reforzar la energía visual con los colores

La vista humana es mucho más que una función mecánica u óptica, también es un proceso energético. El proceso del ver solicita energía, energía visual.

Si la energía visual es insuficiente, la visión padece, la vista se nubla, miramos con esfuerzo, con dolor de cabeza etc.

¿De dónde viene esta energía visual y como disfrutamos de ella? La energía visual nace en los conos y en los bastones de la retina, dentro de nuestros ojos tenemos unos 300 millones por ojo y cada una de estas células contiene un pigmento pintado y líquido, sensible a luz, color y oscuridad. Nuestros ojos no son sólo órganos sensibles a la luz, sino también al color y a la oscuridad, calidades que sólo podemos percibir por la vista y ningún otro sentido.

Los bastones son sensibles a intensidades luminosas muy bajas y a la oscuridad; son particularmente útiles en el crepúsculo y cuando el contraste es mínimo;  los conos son en cambio sensibles a altos niveles de energía fotonica  al blanco, negro y colores.

Un fotón es la más pequeña partícula de energía cuántica de luz o color y cuando toca conos o bastones, que consisten ambos de un segmento externo y de uno interior, estos se abren con su segmento interior al cuanto de energía, lo absorben y amplifican hasta mil veces en el segmento externo, hasta hacerlo bastante intenso como para ser percibido en el cerebro como señal nerviosa.

El pigmento pintado en conos y bastones es transformado por este mecanismo en energía visual y en una sustancia muy parecida a la vitamina A, más sensible a luz y a colores.

Si no existiera otro proceso que reconstruye los pigmentos sensibles a los fotones, estaríamos solo capaces de ver una sola vez y jamás.

La reconstrucción de los pigmentos ocurre cuando los bastones y los conos perciben la oscuridad, cuando parpadeamos, cuando vemos sombras o cerramos los ojos.

Expuestos a la oscuridad, conos y bastones abren sus membranas celulares y absorben todo lo que es necesario para reengendrar los pigmentos pintados.

El instante siguiente somos de nuevo capaces de ver por la misma célula y percibir nueva información visual. Eso explica porque muchos se encuentran a malestar o se cansan a la luz al Neón no hay un claro confín de la sombra, y no es permitido un rítmico cambio de luz y oscuridad.

Ver los colores

 Lo que sucede a conos y a bastones con luz y oscuridad ocurre de modo particular a los conos con el color.

Los conos, 3-5 millones de células en cada retina, son concentrados en el punto central de la retina, la fóvea  éste es el punto donde la vista es más clara y las sensaciones más intensas. Hay tres tipos de conos, cada uno con un tipo de pigmento algo diferente, más sensible a una diferente parte del espectro luminoso. Gracias a la comparación entre este tres tipos de señales procedentes de los conos, (es decir si sólo uno, dos o tres de ellos contestan cuando vemos un color) somos capaces de imaginar cada matiz de color en nuestra mente.

No vemos los colores con los globos oculares, los recreamos “virtualmente.”

La magia de las imágenes póstumas de color

Cuando miramos bastante a largo a una imagen de un color solo, 1-2 minutos, y luego miramos a una hoja blanca o gris o negra, percibimos una imagen póstuma de un color complementario.

El color complementario es exactamente el color que, si fuera visto junto al color que se observa, produciría la impresión de un gris neutro.

Si miramos el gris y sólo el gris la misma cantidad de conos y bastones se regenera y se enciende. El gris es la condición de balance energético del organismo visual.

Pero cuando miramos un color nuestro órgano visual tiene que enviar a los conos, el color opuesto para neutralizar la impresión de ello, y permitir a la misma célula de poder registrar y transmitir otros colores.

La primera ley energética del órgano visual

Tenemos necesidad de un continuo equilibrio de luz y oscuridad en nuestro campo visual por una óptima energía visual.

La segunda ley

A cada color que observamos “contestamos” con el color opuesto, enviado por el organismo visual a los conos de la retina.

La tercera

La mayor parte de la energía visual de que necesitamos para ver viene desde adentro, no de afuera, no de los colores o de la luz externa, sino del cuerpo. Nuestro interés en lo que vemos, sensaciones, emociones y pensamientos, transportan esta energía del cuerpo hasta los ojos. Observar sin interés = menor energía visual.

Las fichas por la terapia del color

En mi práctica de educador visual y terapeuta uso ocho series de tablas. Cada serie consiste a su vez en cinco tablas.

Están basadas sobre el aproche terapéutico de Theo Gimbel. Con estas tablas es posible balancear un órgano visual desequilibrado o bajo estrés y reactivar el entero proceso de formación y transformación de la energía visual.

Como funciona

Sencillamente se observa el primer tablero, una forma base sobre fondo blanco, por ejemplo, verde, sin gafas y de modo relajado. Por 1-3 minutos imaginados de “respirar” el color por vuestros ojos.

En fin sencillamente observáis de modo relajado un fondo negro por 1-3 minutos, notando la imagen póstuma que aparece, una especie de carmesí en el ejemplo del verde. El segundo tablero es complementario en modos diferentes: una estrella de color complementario, parecido a aquél aparecido en la imagen póstuma, sobre un fondo negro.

Cuando os relajéis observando un fondo blanco, veréis cómo color póstumo, un color parecido a aquel de la primera imagen (por ejemplo,  verde).

El tercer tablero retoma antes la forma y el color del primero, pero sobre un fondo gris y también la hoja de observar después es también gris.

En el cuarto tablero reaparece la forma a estrella de la segunda, pero sobre fondo blanco y el fondo por la imagen póstuma se pone negro.

En el quinto tablero se vuelve antes a la forma base del primero, pero sobre fondo negro;  y por lo tanto se utilizará un fondo blanco por la imagen póstuma.

Cada forma base ayuda la mirada a centrarse por si misma, éste es útil cuando vuestra mirada está nerviosa y extraviada. Cada estrella abre la mirada y la ayuda a “salir”, útil cuando se están demasiado agrupados como delante de un monitor.

Lo blanco como fondo activa conos y bastones;  el negro relaja y reengendra los pigmentos;  el gris los lleva a un estado de equilibrio dinámico.

Uso colores policromados por los tableros, porque tienen muchos matices diferentes y el ojo tiene la posibilidad de elegir numerosos matices y coger contrastes también mínimos, el que activa los conos.


Consejo de observar los tableros dos veces al día por un período de diez días;  no nos requiere mucho tiempo, hasta un máximo de una hora al día.

Los beneficios no están solo para el sistema visual, sino  por todo el organismo.


Wolfgang Hätscher Rosembaum


Cristina Masip

Profesora de la Técnica Alexander y Método Bates.

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Los ojos están en constante movimiento

Los ojos están en constante movimiento, pero, ¿qué podemos decir del movimiento a nuestro alrededor?  ¿Qué es esa percepción de movimiento periférico en la visión?

¿Qué es la percepción del movimiento en el campo visual?


Algunos de vosotros ya conocéis muy bien este aspecto de la visión y podéis tener otras ideas, opiniones y experiencias para compartir. Algunos de vosotros podéis tener una idea como parte del Método Bates, pero no estáis seguros de lo que implica, mientras que para otros puede ser un concepto totalmente nuevo. El objetivo para cada uno de nosotros, cualquiera que sea el nivel en el que podamos estar, es el de reflexionar sobre la importancia del papel que tiene esta percepción en la visión.

Uno de los principios básicos del método Bates es la relajación, que al mismo tiempo, invita al  movimiento. Libera la tensión producida por la fijeza de la mirada.

La relajación permite el movimiento de ésta, que al mismo tiempo, genera más relajación.

Cuanto más movimiento, más relajación, cuanto menos, más tensión.


Hay dos aspectos en el principio del movimiento de Bates:

  1. Shifting (Cambio de dirección / movimiento):

El primer aspecto del movimiento en la visión es el movimiento ocular físico, que desplaza la atención de un punto de interés a otro. Es el movimiento normal de los ojos, que van constantemente de un punto de interés a otro, explorando el objeto observado para enviar la información precisa al centro de la visión – en la corteza visual. Es el cerebro el que analiza e interpreta la información detallada que llega de ambos ojos y la ensambla, dándonos el  significado de lo que se ha visto.

Bates afirmaba que la visión perfecta es imposible sin este movimiento constante, y cuando no es hecho de forma inconsciente, se anima a los estudiantes del método Bates a hacerlo conscientemente.

Sin embargo, los ojos están dirigidos por el cerebro. Son las ventanas por las que el cerebro accede a la información del entorno,   al principio, con el propósito de supervivencia y están sujetos al interés que el cerebro tiene hacia ese entorno.  Cuando el cerebro recibe un estímulo de interés o una amenaza, dirige los ojos para buscar el origen ese interés o amenaza, para verlo claramente y reaccionar en consecuencia.

Nosotros por lo tanto, estamos continuamente escudriñando, buscando, comparando, siguiendo y explorando el entorno con nuestros ojos que nunca permanecen más de una fracción de segundo en un punto. Cuando somos conscientes de lo que estamos viendo, la mente está presente en recibir la información, interpretándola y analizándola.

Sin embargo, si la mente está ocupada por pensamientos, preocupaciones, recuerdos, planes, fantasías o emociones negativas, el cerebro no es capaz de dar plena atención para la integración de la información visual que llega de los ojos, e inmoviliza su movimiento natural.

Bates llamó “fijar” esta inmovilización de la mirada, causada por la tensión de la mente, esto es,  la mente esta ensimismada con pensamientos  y por tanto no está presente.

Aunque pueda parecer sorprendente,  el cerebro no puede ser simultáneamente consciente de lo que le rodea y estar perdido en pensamientos.

  1. El flujo óptico. –  La ilusión del movimiento del paisaje circundante.

El otro aspecto importante del movimiento para Bates es la percepción del movimiento del entorno circundante, que él llamaba oscilación o pulsación de los objetos.

Éste parece haber sido de poco interés para muchos autores que han escrito sobre el Método Bates.

Bates considera muy importantes dos funciones para la visión normal: el constante y relajado movimiento de la mirada de un punto de interés a otro,  y la armonía entre la visión central y periférica, que induce a la percepción del movimiento aparente del entorno, que parece balancearse o pulsar en dirección opuesta a la de la mirada.

Nosotros experimentamos esta percepción cuando caminamos, corremos, nadamos, conducimos, cabalgamos, vamos en bicicleta, saltamos sobre una cama elástica, nos columpiamos, echados en una hamaca, meciendo a un niño, barriendo el paisaje con la mirada fija y hasta leyendo.

Dónde hay movimiento de la mirada y del cuerpo, habrá la ilusión del movimiento en el campo visual periférico.


Sin embargo el mundo para de “moverse”:

*   Cuando el intelecto no hace caso de la experiencia sensorial.

*   Cuando hay tensión como resultado de la necesidad de parar el mundo para sentirse seguro.

*   Cuando no hay centralización o conciencia de la visión periférica, ambos principios fundamentales del Método Bates.

*   En el caso de un trauma emocional. Uno de los muchos cambios fisiológicos en el cuerpo cuando estamos bajo estrés es la contracción del campo visual, la dilatación de las pupilas y la mirada fija. Sin conciencia periférica y movimiento de los ojos no hay percepción de movimiento periférico.


Bates no es el único en subrayar la importancia de la percepción del movimiento periférico. Desde sus tiempos, se ha publicado mucho sobre la percepción visual, el movimiento periférico y el flujo óptico. Está disponible en la literatura y en Internet.


La percepción del movimiento periférico permite relajamiento, presencia y la integración del sistema de visión central y periférico.

En la visión normal, este movimiento es lógico y obvio.

En los casos de mala visión, muy a menudo,  esta percepción del flujo óptico no es percibida ni comprendida y es una indicación del mal funcionamiento visual de la persona.

Es también un parámetro de visión difícil de medir. Sin embargo, puede ser percibido, sentido.

Puede producir sensaciones cómodas y/o incómodas y está directamente conectado a la tensión mental de la persona.

¿Cuántos oftalmólogos u otros profesionales de la visión tienen interés en la conciencia que tienen  sus pacientes del movimiento periférico, como indicador de la buena visión?

Las observaciones del Dr. Bates parecen estar avanzadas a su tiempo, como lo confirma el interés que ha despertado este aspecto de la visión en investigadores posteriores.

¡Deja que el paisaje fluya frente a ti,  que los objetos se balanceen y pulsen, los ojos relajados,  y la visión mejorará!

Nina Hutchings

Cristina Masip

Profesora de la Técnica Alexander y Método Bates.

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Para conseguir superar los defectos oculares por medios naturales es preciso construir hábitos de visión nuevos que reemplacen a los viejos. Al principio el avance es menos rápido y espectacular que una visita a la óptica, pero cuando se aprende el “yoga” de los ojos, este se convierte en una especie de instinto de conservación de los ojos y es permanente.


Cuando decidí empezar a mejorar mi visión, leí muchos libros sobre el método Bates. Creía erróneamente que el programa consistía en una serie de ejercicios y me limité a ponerlos en práctica, pero no conseguí mejorar mis problemas oculares. No comprendí hasta tiempo después que la clave para mejorar mi visión consistía en reaprender hábitos de visión a lo largo de todo el día.
Este testimonio de un hombre aquejado de defectos oculares, resultará familiar a muchas personas que en algún momento se han planteado mejorar su visión mediante gimnasia ocular.

Al no conseguir la mejoría esperada acabaron resignándose a seguir enganchados a sus gafas el resto de sus vidas: no se habían dado cuenta de que para mejorar la vista de forma permanente es absolutamente necesario dejar de perpetuar los hábitos perceptivos erróneos, con frecuencia arraigados desde la infancia.

Reprogramar los malos hábitos
Sin duda, la construcción de hábitos de visión nuevos que reemplacen a los viejos es un proceso lento y difícil. Después de llevar gafas o lentillas durante muchos años algunas áreas del cerebro requieren una reactivación y eso no sólo lleva bastante tiempo, sino verdadero empeño y perseverancia.

Para llevar a cabo tal “reprogramación” hay que poner en marcha un programa de sanación mente-cuerpo que incluya ejercicio regular, técnicas para la reducción del estrés, reeducación postural y nutrición correcta.

También será necesario incorporar algunas prácticas muy saludables y necesarias para el descanso de los ojos como sesiones diarias de palmeado, exposición al sol con los ojos cerrados, lavados con agua fría, auto-masaje facial, condiciones de luz adecuadas, reducción al máximo del uso de gafas o lentillas y sobre todo no exponer los ojos a periodos prolongados de estrés.

Algunas de estas normas básicas de higiene visual se expusieron en el número anterior de Año Cero y puede aprenderse más sobre ellas en los libros recomendados. Si a todo lo anterior se incorporan los principios y hábitos que se enuncian brevemente a continuación la mejoría ocular será apreciable al poco tiempo.
Para obtener resultados deben practicarse conscientemente a todas horas hasta que se conviertan en hábitos inconscientes. Si se persevera en la tarea la sensación de que la vista se va reconquistando poco a poco se convertirá en una victoria sobre uno mismo y la visión del mundo podrá paladearse con “ojos nuevos”. Sin duda, al principio el avance será menos rápido y espectacular que una visita a la óptica, pero cuando se aprende el “yoga” de los ojos, este se convierte en una especie de instinto de conservación de los ojos y es permanente.


Los tres principios de la visión

Cuando los órganos de la vista funcionan correctamente el individuo tiene la impresión de que todo lo que observa parece estar en movimiento.

Así pues, uno de los mejores métodos para mejorar la vista consiste en imitar conscientemente el movimiento inconsciente de la visión normal: hay que habituarse a mover los ojos constantemente y a imaginar que todo lo que ve se mueve (el movimiento aparente).

Es el hábito de mantener los ojos fijos lo que perjudica la vista. Si se corrige mediante un movimiento ocular continuo la vista mejora (ver recuadro).
La centralización es el segundo principio de la visión natural. El ojo humano sólo puede ver un punto con claridad a la vez, por tanto es imposible ver con claridad sin centralizar. Cuando la visión es imperfecta, los objetos que no se observan pueden verse mejor, pero cuando la persona tiene centralización normal y visión normal, sólo el objeto central se distingue con claridad, mientras que los objetos periféricos se ven con menor claridad y color.

Si miramos por ejemplo una silla, no debemos intentar verla de golpe; primero hay que mirar el respaldo, viendo esa parte mejor y las otras partes peor. Hay que acordarse de parpadear a medida que se mueve la mirada del respaldo al asiento y las patas, viendo cada parte mejor sucesivamente.

Si quiere aprender a centralizar correctamente constrúyase un “halo” y así corregirá permanentemente el hábito inconsciente y automático de no centrarlos (ver recuadro).
La relajación es el más importante de los tres principios de la buena visión porque los dos anteriores se basan en él.

Si no aprende a centralizar y a mover los ojos correctamente difícilmente podrá relajarlos, ya que el ojo normal sólo descansa cuando se mueve y “centraliza” continuamente y sin esfuerzo.
Para conseguir tal relajación muchas personas tienen que modificar hábitos de vida incorrectos. El masaje facial diario y la práctica de la meditación, el hatha yoga o cualquier otra técnica de relajación ayudan a eliminar la tensión creada por muchos años de hábitos de visión estresantes, pero para conseguir resultados también es preciso incorporar los tres hábitos de la visión natural que se indican a continuación: contornear, respirar y parpadear.

Los tres hábitos de la visión natural

Estos hábitos se relacionan con los tres principios de la visión: movimiento, centralización y relajación. Inicialmente se tendrá la impresión de que están separados entre sí, pero a medida que se van integrando esta sensación desaparece.
El primero de estos hábitos es contornear.

Su práctica continua permite eliminar el hábito de “mirar fijamente” -una de las causas de la mala visión- ya que acaba por convertirse en un hábito automático.

Para hacer los contornos o perfiles de los objetos se utiliza un lápiz (pluma, pincel o rayo láser) imaginario colocado en la punta de la nariz, y de esta forma se puede “contornear” el mundo todo el día (ver recuadro).
El segundo hábito de la visión natural es respirar.

La respiración abdominal es básica y esencial para la salud y para la vista normal.

Si no se respira correctamente puede aprender a hacerlo mediante hatha yoga o con la técnica Alexander que ayuda a desaprender los malos hábitos posturales y respiratorios arraigados.
Por último, es preciso parpadear con regularidad.

Muchas personas no lo hacen así porque están bloqueadas por sus emociones o sus miedos, ya que lo normal es parpadear cada cinco o diez segundos.

Si se parpadea conscientemente todo el día esta práctica acaba por convertirse en un hábito inconsciente que permite ver de forma natural y clara.

Objetos en movimiento 
Imagine que los objetos fijos se mueven en la dirección opuesta al movimiento de sus ojos y su cabeza. Cuando camine por una habitación o por la calle, note como el suelo o el pavimento parece que se acerca hacia usted mientras que los objetos a cada lado parecen moverse en la dirección opuesta al movimiento de su cuerpo.

La forma correcta de hacer esto es moviendo los ojos (y la cabeza) de un punto a otro lenta, regular y continuamente sin esfuerzo y sin intentar ver.

Adquiera un hábito continuo de imaginar los objetos fijos como si se movieran hasta que esto se convierta en un hábito inconsciente.

Constrúyase un halo 
Aprenda a centralizar la mirada con la ayuda de un halo. Puede construirlo fácilmente con un alambre recubierto de plástico que sea flexible pero lo bastante duro como para permitirle darle forma y mantenerla. También puede utilizar una visera y atarle un palito.

Es esencial colocar la barra vertical exactamente enfrente de la nariz. Cuando mire al frente “centralizando” verá dos barras verticales formando una ventana en vez de una sola barra.

Comprobará que su tendencia a querer ver los objetos fuera de la ventana tan claramente como los que están dentro de la misma se va corrigiendo poco a poco a medida que practica y comprueba que la visión es mejor dentro de la ventana.

Contornear con el lápiz mágico 
Sentado cómodamente, respire honda y relajadamente. A continuación pretenda que tiene un lápiz mágico en la punta de la nariz y empiece a dibujar los contornos de los objetos a su alrededor con la mina.

No olvide mover la cabeza a medida que dibuja.

Pase unos minutos contorneando los objetos más grandes, luego hágalo con los más pequeños. Seguidamente dibuje las formas más cercanas y luego las más lejanas. Adopte al lápiz mágico como si fuera un amigo para toda la vida.

Su nuevo hábito es contornear con su lápiz dondequiera que vaya. Conviértase en un “retratista” y perfile suavemente con el lápiz de su nariz el rostro de las personas que tiene enfrente o ve por la televisión.

Parpadee continuamente. Si circula por carretera contornee los coches que van delante de usted. Haga lo mismo con las señales de tráfico y con los objetos a cada lado de la carretera. Cuando se encuentre en casa contornee continuamente y respire hondo para aliviar los ojos, el cuello y los hombros. Estire los brazos y bostece.

Adiós a la vista cansada y a la hipermetropía 
Mirar la televisión, leer de forma continuada, trabajar con pantallas de ordenadores y otras tantas actividades que obligan a mirar de cerca favorecen el desarrollo de la presbicia y la hipermetropía. Para mantener estos defectos oculares bajo control, o mejor aún, evitar que aparezcan es preciso contornear todo el tiempo (ver recuadro lápiz mágico).

También es conveniente practicar con un objeto cercano (un reloj, una flor o sus manos):
Cubra el ojo izquierdo con la mano derecha o con un parche (el ojo tapado debe estar abierto bajo la palma ahuecada).

Mueva la palma de la mano izquierda hacia el rostro, cierre el ojo derecho y luego sepárela de ese ojo mientras observa la mano mirando detenidamente las líneas.

Mueva la mano alejándola hacia los brazos delante de usted, y luego de nuevo acérquela hacia el ojo, hasta que se desenfoque.

Haga seis ciclos de respiraciones completas (inhalar y exhalar) a la vez que palmea los ojos (con las manos ahuecadas cubriéndolos). Seguidamente invierta el proceso y haga lo mismo con el otro ojo. Termine de nuevo con una sesión de palmeado.
La práctica de cambio focal rápido puede llegar a integrarse en los hábitos cotidianos: se trata fundamentalmente de mirar conscientemente a lo lejos e inmediatamente después llevar los ojos a los objetos cercanos, dondequiera que se encuentre.

Es especialmente entretenido y saludable hacer esto cuando se está conduciendo: con el lápiz mágico de la nariz mire al final de la autopista hasta donde le alcance la vista.

Contornee las formas distantes durante un momento; luego dirija su atención a la línea central enfrente de su coche sin dejar de perfilar.

Vuelva a mirar a lo lejos de nuevo.

Repita esta secuencia, inhalando y exhalando suavemente.

Leer con el gran resplandor blanco 
Tome una hoja de papel en blanco y sitúela a una distancia cómoda frente a usted. Aprecie su calidad reflectante y su grado de blancura.

Cierre los ojos y relaje los brazos.

Con su pincel en la nariz pinte una serie de objetos blancos (un huevo, flores). Imagine que acaricia la blancura de estos objetos. Mientras saborea la blancura abra los ojos y mire a la hoja de papel sin dejar de contornearla.

Apreciará que es más blanca que antes.
Esta actividad relaja la visión y aumenta el movimiento sacádico de los ojos tan necesario para leer con facilidad. Seguidamente coja un libro y practique lo siguiente: Coloque el pincel mágico en la punta de su nariz.

Comience a leer el libro que sostiene en las manos sin dejar de pintar todas las zonas blancas alrededor de las letras con su pincel, incluidos los bordes de la página.

Pinte un círculo blanco en dirección contraria a las agujas del reloj alrededor de las letras más grandes. ¿Distingue un halo blanco alrededor de las letras?

Si es así está viendo el gran resplandor blanco. Si por el contrario está forzando los ojos no podrá ver este resplandor y las letras le parecerán más negras. El fondo blanco es la clave para leer relajadamente y percibir bien las letras a cualquier distancia al margen de su tamaño.

Cuando lea no olvide nunca poner “pintura blanca” alrededor de las letras: apreciará un mayor contraste entre la tinta y el fondo blanco del papel y las letras le parecerán más claras.

Descanse de vez en cuando haciendo una sesión de palmeado, bostezando y estirándose. Respire hondo, parpadee y no deje de pintar con su pincel el fondo blanco.

Si hace una pausa al final de cada párrafo cerrando los ojos, cuando los abra verá el resplandor blanco intensificado y sus ojos no sólo no se cansarán, sino que podrá leer las letras más pequeñas con facilidad.

Confiar en la visión periférica 
Sentados ante ordenadores, viendo la televisión o llevando gafas, dejamos a un lado la visión periférica hasta casi perderla (este es un factor que contribuye a los accidentes de tráfico y los laborales).

El siguiente ejercicio le ayudará a desarrollar la visión periférica:
Intente mirar los puntos grises y verá como desaparecen cuando lo hace.

No desconfíe de su visión periférica. Cuanto más centralice la mirada y mueva los ojos, mejor serán los movimientos periféricos



Revista Año Cero, nº 107 © Isabela Herranz

Cristina Masip

Profesora de la Técnica Alexander y Método Bates.

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